Carne argentina: el desafío de demostrar su calidad, garantizar trazabilidad y aumentar la productividad
La apertura de nuevos mercados internacionales representa una oportunidad para la ganadería argentina, pero también exige avanzar en sistemas de clasificación, certificación y trazabilidad. La genética, la eficiencia productiva y la incorporación de tecnología serán fundamentales para fortalecer la competitividad del sector.
La ganadería argentina atraviesa un escenario de oportunidades impulsado por la apertura de mercados internacionales y las perspectivas favorables para la producción de carne bovina. Sin embargo, el desafío ya no pasa únicamente por incrementar los volúmenes de producción, sino también por demostrar, mediante información objetiva, la calidad, el origen y las condiciones en las que se produce la carne argentina.
La reciente apertura del mercado japonés constituye una señal positiva para el sector exportador. Al mismo tiempo, pone de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de clasificación y tipificación de la carne vacuna, con el objetivo de garantizar productos estandarizados, trazabilidad y continuidad en el abastecimiento.
En un mercado global cada vez más exigente, el reconocimiento histórico de la calidad de la carne argentina debe estar acompañado por datos verificables y procesos de certificación que permitan responder a las demandas de los compradores internacionales.
Trazabilidad y certificación: nuevas exigencias para la ganadería
Uno de los avances más importantes en este proceso es la implementación de la identificación electrónica del ganado, una herramienta que permite mejorar el seguimiento individual de los animales y fortalecer los sistemas de información de la cadena productiva.
A esto se suman las exigencias de la Unión Europea en materia de trazabilidad y producción libre de deforestación, contempladas en el Reglamento EUDR 1115/2023.
La normativa busca garantizar que los productos comercializados en el mercado europeo provengan de establecimientos que cumplan con los requisitos ambientales establecidos, particularmente en relación con tierras que no hayan sufrido deforestación después del 31 de diciembre de 2020.
En Argentina, una de las herramientas desarrolladas para acompañar este proceso es Visec Carne, una plataforma digital destinada a gestionar información sobre el origen de los animales, sus movimientos y las condiciones de producción.
Este sistema apunta a integrar los distintos eslabones de la cadena ganadera, desde los establecimientos de cría hasta los sistemas de engorde y la industria frigorífica.
Aunque muchos productores no participan directamente de las exportaciones, la necesidad de contar con información sobre el origen de la hacienda puede extenderse a toda la cadena comercial, especialmente a quienes abastecen a frigoríficos exportadores.
Por eso, la incorporación de herramientas de registro y certificación será cada vez más importante para mantener oportunidades comerciales y acceder a mercados de mayor valor.
Producir más y mejor: el papel de la genética
Más allá de las exigencias internacionales, la ganadería argentina también enfrenta el desafío de mejorar sus indicadores productivos.
Las perspectivas favorables para los precios ganaderos abren oportunidades para invertir en infraestructura, manejo de pasturas, alimentación y selección genética, con el objetivo de incrementar la eficiencia de los establecimientos.
Uno de los principales caminos para aumentar la producción nacional consiste en obtener más terneros y lograr mayores pesos de producción, aprovechando mejor los recursos disponibles.
En este contexto, la genética bovina cumple un papel estratégico. La selección de animales con mayor potencial de crecimiento, eficiencia alimenticia y características productivas permite mejorar los resultados sin depender exclusivamente de un incremento del stock ganadero.
La intensificación sostenible de los sistemas productivos también requiere mejorar la disponibilidad y el aprovechamiento de los recursos forrajeros, incorporando prácticas de manejo que permitan elevar la productividad por hectárea.
Una oportunidad para posicionar la carne argentina
La combinación de nuevos mercados, avances tecnológicos y mejores condiciones para invertir plantea un escenario con importantes posibilidades de crecimiento para la cadena bovina nacional.
Sin embargo, el futuro de la actividad dependerá tanto de su capacidad de producir más como de demostrar que esa producción cumple con los estándares de calidad, trazabilidad y sostenibilidad exigidos internacionalmente.
La información verificable sobre el origen de los animales, los sistemas de producción y las características de la carne se está convirtiendo en un factor clave para acceder a mercados competitivos.
El desafío de la ganadería argentina es transformar su reconocido prestigio internacional en una ventaja comercial respaldada por datos, tecnología y eficiencia productiva.
Porque, en un mercado cada vez más exigente, ya no alcanza con producir carne de calidad: también es necesario demostrarlo.

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