Ley RIMI: una herramienta fiscal para impulsar inversiones ganaderas en genética
Entró en vigencia la Ley RIMI, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones, una medida orientada a acompañar a productores agropecuarios que realicen inversiones vinculadas a la mejora productiva de sus establecimientos.
En el caso de la ganadería, el régimen contempla beneficios fiscales para quienes inviertan en semovientes inscriptos, una herramienta que puede resultar clave para establecimientos que buscan incorporar genética de calidad, fortalecer sus rodeos y mejorar sus índices productivos.
Dentro de las inversiones alcanzadas se encuentran comprendidas las compras de toros PP y PC, así como también distintas categorías de vientres PP y PC. Este punto resulta especialmente importante para los productores que trabajan en la planificación genética de sus rodeos, ya que permite avanzar en procesos de mejora orientados a obtener animales con mejores características reproductivas, sanitarias y productivas.
Entre los principales beneficios del régimen se destaca la posibilidad de computar la inversión realizada como deducción en el Impuesto a las Ganancias del ejercicio en curso. A su vez, también se contempla el recupero del IVA correspondiente a dicha inversión, lo que permite mejorar la eficiencia financiera y fiscal del establecimiento.
La medida aparece como una oportunidad para productores que vienen evaluando inversiones de mediano y largo plazo, especialmente en un contexto donde la eficiencia ganadera ocupa un lugar central. La incorporación de genética no solo impacta en la calidad de los rodeos, sino también en aspectos como la fertilidad, la adaptación, la ganancia de peso, la productividad de los vientres y la valorización futura de la hacienda.
En este sentido, la Ley RIMI puede convertirse en una herramienta de planificación estratégica para el sector, ya que permite vincular la inversión productiva con beneficios impositivos concretos. Para muchos establecimientos, esto representa la posibilidad de adelantar decisiones de compra, renovar reproductores, mejorar vientres y avanzar hacia planteos ganaderos más eficientes.
La vigencia del régimen también pone en valor el rol de la genética en la ganadería argentina. En un mercado cada vez más competitivo, la mejora de los rodeos se vuelve fundamental para sostener la productividad, elevar los estándares de calidad y responder a las demandas de una actividad que requiere mayor eficiencia en cada etapa del proceso.
De esta manera, la puesta en marcha de la Ley RIMI abre una nueva alternativa para productores que buscan invertir con respaldo fiscal, mejorar la estructura productiva de sus campos y proyectar el crecimiento de sus rodeos con una mirada de largo plazo.
Desde el sector recomiendan consultar con asesores contables, tributarios o representantes comerciales especializados para conocer los alcances específicos del régimen, los requisitos de inscripción y la documentación necesaria para acceder a los beneficios.

No hay comentarios! Se el primero en dejar uno.