La fase de liquidación va quedando atrás: el stock bovino volvería a expandirse en la segunda mitad del año
El rodeo nacional podría recuperarse hacia fin de año por menor faena y retención de vientres
La caída en la faena y una menor participación de hembras permitirían sumar entre 300.000 y 500.000 cabezas al stock ganadero hacia diciembre de 2026. Al mismo tiempo, el mercado local podría registrar un récord de importación de carne desde Brasil, donde los valores son un 25% más bajos.
El ciclo ganadero argentino comienza a mostrar señales de cambio. La etapa de liquidación parece quedar atrás y, de cara a los próximos meses, la principal incógnita pasa por determinar cuál será la magnitud de la recuperación del stock bovino al 31 de diciembre.
Si bien los nacimientos de 2026 no mostrarían un crecimiento significativo, debido al reducido número de vientres con el que se inicia esta nueva etapa del ciclo ganadero, la fuerte caída de la faena permitiría proyectar una recomposición de las existencias. De manera provisoria, se estima que el rodeo nacional podría sumar entre 300.000 y 500.000 cabezas hacia fin de año.
Durante el primer semestre, la faena totalizaría alrededor de seis millones de cabezas, lo que representa una baja del 9% frente al año pasado. Sin embargo, la producción de carne retrocedería en menor medida, con una caída del 6,8%, debido al aumento del peso medio de faena, que en los primeros seis meses alcanzó los 238 kilos, un nivel récord.
Este mayor peso responde a distintos factores: menor presencia de terneros y mayor cantidad de novillos en los feedlots, recrías más prolongadas y estadías más largas en los corrales. Como resultado, todas las categorías —terneros, vacas, vaquillonas, novillos y novillitos— se están faenando actualmente con un peso de carcasa entre 8 y 15 kilos superior al registrado dos años atrás.
Otro dato relevante es la participación de las hembras en la faena. En junio se ubicó en el 45,5%, el nivel más bajo de los últimos cinco años. Además, ese porcentaje coincide con el promedio histórico para el mes de junio entre 2002 y 2025, y se posiciona en el puesto número 12 dentro del ranking correspondiente al sexto mes del año en ese período.
Para 2026, el destete se ubicaría en torno a los 14,3 millones de terneros, levemente por debajo de los dos años anteriores. En tanto, la faena anual caería a un rango de entre 12,2 y 12,4 millones de cabezas, aproximadamente un 9% menos que en 2025.
La producción de carne, es decir la oferta total, se proyecta en 2,9 millones de toneladas. De ese volumen, unas 870.000 toneladas se destinarían a la exportación, por un valor estimado de US$ 4.600 millones, mientras que el consumo interno se ubicaría entre 42 y 43 kilos per cápita.
De acuerdo con la tendencia observada en los primeros seis meses del año, la faena de vacas caería un 10% en 2026, la de vaquillonas un 10,5%, la de novillos un 5,5% y la de novillitos un 7%.
Hacia adelante, es probable que el peso medio de faena continúe aumentando, aunque a un ritmo más moderado que el observado durante el último año. También podría registrarse una mejora marginal en el índice de destete, medido como la relación entre terneros y vacas.
Con una pérdida estimada entre preñez y destete del 11%, la actual relación ternero/vaca, cercana al 70%, equivaldría a una preñez del 81% al 82%. En las condiciones productivas actuales, especialmente considerando que más de la mitad del rodeo de cría nacional se maneja en sistemas precarios, ese indicador parece difícil de mejorar en el corto plazo.
En paralelo, las importaciones de carne vacuna vienen mostrando una aceleración y podrían representar este año entre el 2,5% y el 3% del consumo local.
En los próximos meses, la Argentina podría registrar importaciones récord desde Brasil. Ese escenario se daría en un contexto en el que los frigoríficos brasileños habrían agotado la cuota china y eventualmente perdido el acceso al mercado de la Unión Europea. A esto se suma una esperada sobreoferta de ganado en Brasil, donde la hacienda y la carne tienen valores un 25% inferiores a los del mercado argentino.
Según importadores y distribuidores, los cortes provenientes de Brasil compiten principalmente por precio, presentan una calidad razonable y son aceptados por el público. Una situación similar ocurre en Uruguay, donde la carne importada desde Brasil y Paraguay cuenta con buena recepción por parte de los consumidores.

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