La trazabilidad electrónica bovina se fortalece y comienza a aplicarse en los frigoríficos
La trazabilidad bovina suma una nueva etapa con la incorporación de los frigoríficos
Desde el próximo miércoles 1° de julio, los establecimientos faenadores deberán adaptar sus sistemas para continuar el seguimiento individual de los animales en la línea de faena. La medida forma parte del esquema impulsado por el Gobierno para registrar la historia productiva de la carne argentina, desde el nacimiento del ternero hasta su destino final.
A partir del próximo miércoles 1° de julio, los frigoríficos quedarán incorporados al sistema de trazabilidad individual electrónica que impulsa el Gobierno nacional para la producción de carne bovina. El objetivo es avanzar en un registro más completo del recorrido de cada animal, desde su nacimiento, pasando por la etapa de engorde, hasta su faena y posterior destino, ya sea en el mercado interno o externo.
Durante 2024 y 2025, la implementación obligatoria de la trazabilidad electrónica individual fue uno de los temas centrales de debate dentro de la agenda ganadera argentina. Tras numerosas discusiones en ámbitos públicos y privados, desde enero de este año comenzó a aplicarse el uso de dispositivos electrónicos —conocidos comúnmente como “chips”— que deben estar colocados en cada bovino del país.
En este contexto, la reciente jornada a campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en 9 de Julio permitió volver a poner el tema en discusión. Allí participó el director nacional de Producción Ganadera, Silvio Marchetti, quien analizó el alcance de la normativa ante productores, asesores y estudiantes reunidos en La Coincidencia, una cabaña dedicada a genética, cría y recría que ya utiliza herramientas tecnológicas para acompañar su estrategia de alta producción por hectárea.
“Lo que se está haciendo acá ocurre en un contexto donde el resto del mundo también lo hace”, señaló Marchetti durante el encuentro.
La importancia de la trazabilidad bovina
El veterinario y apoderado de la cabaña, Arturo Díaz, quien trabaja desde hace cerca de tres décadas en Agropecuaria Vidal SA, también destacó el valor de la identificación electrónica. “El tema de las caravanas electrónicas es muy importante porque te permite medir un montón de información que hoy está tirada en el campo”, expresó. Según explicó, los beneficios aparecen con mayor claridad “una vez que lográs trabajar plenamente”.
La cabaña, que lleva adelante un proyecto genético con la raza Limangus, decidió organizar su sistema productivo separando un establecimiento para cría y otro para recría. Esta decisión les permitió ordenar mejor el volumen de datos, sostener las mediciones en tiempo y forma y detectar diferencias entre individuos en distintos ensayos productivos.
En ese proceso, las caravanas electrónicas ya formaban parte de la dinámica de trabajo.
“Imagínense que, el día de mañana, un productor de cría que compra toros a esta cabaña pueda acceder a una plataforma en el futuro y ver los resultados de calidad de carne de los animales que vendió”, ejemplificó Marchetti. La referencia apuntó especialmente a pequeños productores que no realizan ciclo completo o que pierden el seguimiento de sus terneros una vez que los comercializan.
Sin embargo, dentro de la cadena también persisten reparos. Un productor pequeño que participó de la jornada en 9 de Julio reconoció a Infocampo que el proceso puede resultar complejo: “Es un trabajo muy engorroso agarrar cada animal, encerrarlo, enceparlo, colocarle la caravana de ambos lados, leer, anotar, pasar la información a una computadora, garantizar la calidad de la caravana”.
La trazabilidad llega a los frigoríficos
Aunque el debate inicial estuvo centrado en la obligación de caravanear a los terneros, Marchetti remarcó que el sistema también avanza hacia una instancia clave: la faena.
“Hay otro punto que está un poco más alejado, pero ya está en días; es la primera vez en toda esta historia que en la reglamentación del secretario está escrito que continúe la trazabilidad en los frigoríficos”, subrayó.
Ese paso comenzará el próximo miércoles 1° de julio.
Hasta ahora, la caravana se retiraba al momento del sacrificio y gran parte de la información generada en el campo —como origen, genética o sistema de producción— quedaba desvinculada del resultado final de faena. Con la nueva etapa, los frigoríficos deberán contar con sistemas adaptados para leer la caravana electrónica de cada animal que ingrese a la línea de faena y vincularla con el número de garrón correspondiente.
Para Marchetti, esta información puede ser especialmente relevante para los criadores. “El 70% de los productores produce el 70% de los terneros del país y no sabemos realmente qué carne logran”, planteó. En ese sentido, conocer datos como peso, rendimiento, tipificación y calidad de res permitiría contar con más herramientas para evaluar resultados y tomar decisiones estratégicas. Incluso, sostuvo, podría ayudar a discriminar proveedores según los distintos objetivos de cada empresa.
En cuanto a la identificación individual de los animales, el funcionario mencionó tres alternativas tecnológicas disponibles: el botón con binomio tarjeta, que es la opción más común; el bolo intraruminal acompañado de la tarjeta; y el chip electrónico colocado debajo del cartílago uniforme de la oreja.
Las ventajas de medir con precisión
En el caso de La Coincidencia, los datos obtenidos dentro de su programa de embriones permitieron ajustar la estrategia productiva. Actualmente, la cabaña redujo el ritmo de transferencia a 400 embriones por año, luego de haber completado tres etapas de 1.000 embriones desarrollados en terneros entre 2022 y 2024.
Díaz explicó que el cambio comenzó hace tres años, cuando empezaron “a medir bien”. A partir de ese momento, la información permitió mejorar la eficiencia de conversión, optimizar stocks y avanzar en la posibilidad de escalar el negocio con mayor precisión.
La implementación del sistema, sin embargo, todavía plantea interrogantes sobre la adaptación de pequeños y medianos productores, muchos de los cuales habían solicitado que la trazabilidad electrónica fuera optativa y no obligatoria.
Cabe recordar que la medida generó presentaciones de recursos de reconsideración contra la resolución que impulsa estos sistemas obligatorios, entre ellas la del productor ganadero Carlos Baravalle. Ese malestar también llegó al ámbito legislativo, con iniciativas en la Cámara baja que buscan eximir a los productores de la obligatoriedad del sistema.

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