Los tres factores que se destacan del actual momento ganadero
La menor disponibilidad de animales, el alto valor relativo del ternero y una relación excepcional entre el precio del ganado y el costo de la alimentación configuran un escenario especialmente favorable para la cría.
La evolución de la faena durante los primeros seis meses del año permite proyectar que, al cierre de 2026, la tasa de extracción de vacas se ubicaría en torno al 10,9 por ciento.
El registro se encuentra apenas una décima por debajo del nivel considerado de equilibrio, estimado en el 11 por ciento para el período 2011-2025. Sin embargo, durante el año pasado, con una faena de 2,6 millones de cabezas y una existencia inicial de 22 millones de vacas, el stock de esta categoría se redujo en aproximadamente 520 mil animales.
Este comportamiento permite suponer que la disminución del rodeo no estuvo vinculada principalmente con la faena de vacas, sino con una incorporación insuficiente de vaquillonas como reposición dentro de los establecimientos de cría.
La faena de vaquillonas había alcanzado niveles especialmente elevados durante 2023 y 2024. En 2025 retrocedió apenas un 1 por ciento y, para este año, se proyecta una caída adicional del 10 por ciento.
De confirmarse esta tendencia, la tasa de extracción de vaquillonas —calculada como la relación entre faena y stock— se ubicaría en 2026 en el 47,9 por ciento, un nivel que todavía puede considerarse muy elevado.
Durante los últimos 18 años, la extracción de vaquillonas promedió el 39 por ciento. El máximo se registró en 2009, en plena etapa de liquidación, cuando alcanzó el 55 por ciento. El mínimo, en cambio, se produjo en 2011, en un contexto de fuerte retención, con una tasa del 25,7 por ciento.
Por lo tanto, aun con la reducción proyectada para este año, el nivel de extracción continuaría por encima del promedio observado durante las últimas dos décadas.
La experiencia de Estados Unidos
En Estados Unidos, donde el proceso de liquidación del rodeo parecería haber finalizado, aunque la recomposición todavía no comenzó, los analistas siguen con atención la evolución de la faena de vaquillonas.
Si bien se observa una reducción en la matanza de vientres útiles, la faena de vaquillonas continúa siendo elevada. Esto indicaría que la reposición sigue siendo insuficiente para compensar la cantidad de vacas descartadas y las pérdidas provocadas por la mortandad.
En junio, la participación de las hembras en la faena estadounidense fue del 47,1 por ciento. Se trató del porcentaje más bajo para ese mes de los últimos cuatro años, aunque todavía se mantuvo por encima del promedio del período 2002-2025, que fue del 45,8 por ciento.
Como referencia, en 2016, último año en el que se registró una retención clara del rodeo nacional estadounidense, la participación de las hembras en la faena de junio había sido del 41 por ciento.
Tres factores que explican el buen momento ganadero
El escenario actual de la ganadería argentina presenta tres elementos especialmente destacados.
El primero es la fuerte escasez de carne. De acuerdo con el reducido destete previsto para 2026, esta situación podría prolongarse, como mínimo, hasta 2028. En caso de iniciarse una etapa de retención más marcada, la falta de oferta podría profundizarse todavía más.
El segundo factor es la relación excepcionalmente favorable entre el precio del ganado y el costo de la alimentación, ya sea que se trate de maíz, pasturas, silajes, verdeos o campo natural.
En el caso específico del maíz, actualmente un kilo de novillo permite comprar 16 kilos de grano. Durante los últimos 10 años, el promedio de esta relación para el mes de junio fue de 10,4 kilos.
El valor más alto de los últimos 25 años se registró en agosto de 2015, cuando la relación alcanzó los 20 kilos de maíz por cada kilo de novillo. Sin embargo, apenas seis meses después de ese récord, el poder de compra del ganado se había reducido a la mitad.
El tercer elemento es una relación de compra y venta extraordinariamente favorable para la cría. Actualmente se observa una importante transferencia de valor desde el conjunto de la cadena de la carne hacia el sector criador.
En junio, la relación entre el precio del ternero y el novillo fue de 1,53 a 1. Un año antes se ubicaba en 1,33 a 1, mientras que en 2023 había sido de 1,23 a 1.
Cuanto menor es el costo de la alimentación y más conveniente resulta transformar grano en carne, mayor es la presión compradora de feedloteros, invernadores y recriadores sobre una oferta limitada de terneros. Esa competencia termina elevando la relación de compra y venta en favor de la cría.
Años atrás, en los remates feria de Estados Unidos, era habitual entregarles a los compradores de invernada una tarjeta impresa. En ella se incluía una tabla que indicaba hasta qué valor podían pagarse los terneros o novillitos según el precio vigente del maíz, reflejando la estrecha relación entre el costo del alimento y el valor de la hacienda.

No hay comentarios! Se el primero en dejar uno.